Paul Poiret nació el 20 de abril de 1879.

Llamado «El Rey de La Moda», creció en el seno de una familia humilde, sus padres eran comerciantes de telas, quienes lo enviaron a aprender un oficio a un taller de paraguas. Desde pequeño empezó en el mundo de la moda creando vestidos para las muñecas de su hermana con retazos de tela.
Posteriormente trabajo para Jacques Doucet, al principio como asistente y después como jefe del departamento de sastrería, tras haber trabajado en la casa de modas parisinas de Charles Frederick Worth.
Poiret creó su propio firma en 1902, cuyas contribuciones a la moda del siglo XX han sido comparadas a las de Picasso en el arte, también fue nombrado «El padre del Art Déco» por Bennno Tempel, director del museo Gemeentemuseum de La Haya (Holanda).
Invento la falda de medio paso a la que añadió decorados ceñidos desde el muslo hasta la rodilla; sus trajes fluidos, basados en la indumentaria árabe y oriental como kimonos, caftanes y túnicas que se plegaban suavemente sobre el cuerpo, liberaron a unas pocas privilegiadas de las ataduras del corsé y también incorporo faldas pantalon; usaba materiales lujosos y adornaba sus diseños con pieles, bordados, plumas y coloridos motivos, tenia preferencias por las telas de seda y por los bordados, aunque se conservaba vestidos abullonados y lisos en algodón y lana. Caracterizado por su confección apenas con cortes todo se desarrollaba de manera envolvente y sofisticada.

Pero no solo fue un modisto, emprendió su carrera como diseñador textil, usaba las telas en sus diseños de moda, pero también en la decoración de interiores. Ademas fue el primero en comercializar perfumes asociados a su firma y también un visionario del marketing moderno.
Pero la influencia de Poiret fue mas allá de los reinos de la moda, se rodeo de artistas, diseñadores y arquitectos que pudiesen ayudarlo a desarrollar y promover su obra, siendo así el primero en expandir su marca a EEUU.
Sin embargo fue llamado a filas durante la Primera Guerra Mundial, pero no entro en combate su labor se ceñía a bosquejar los uniformes de los soldados. Cuando termino la guerra regreso pero su influencia empezó a menguar a medida que la estética mas deportiva e informal de Chanel empezaba a tomar el control.
Cerró su casa debido a que no supo cambiar con los tiempos. Murió en 1929 arruinado y olvidado.


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